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Cuando te gusta un hombre, ¿decides con la razón o con el corazón?

LA GRAN TRAMPA

Tú y yo sabemos que te ha pasado que cuando sales con alguien que te gusta, entras en esta disyuntiva de pensar:

"Este tipo me gusta mucho pero ¿qué hago... decido con la razón o decido con el corazón?"

Total que eliges darte una oportunidad con ese hombre decidiendo con el corazón, te va mal, y luego llegas a la conclusión de que...

"Pues si me fue mal con el corazón, ahora decidiré con la razón".

Conoces a otro hombre, vas hacia adelante totalmente lógica manteniendo a distancia al corazón y puf... otra vez te das el tablazo en la cabeza.

Dios, pero ¡qué confusión!

Y así te la pasas, decidiendo a veces con el corazón y a veces con la razón.

Metiendo la pata y sin comprender por qué te va mal.

Culpando a todos los hombres y sin la más mínima idea de cómo usar la razón y el corazón a tu favor hasta quedar agobiada, destruída y decepcionada.

Y esto que te acabo de explicar es justamente La Gran Trampa.

Pero no eres la única.

A miles de mujeres le pasa lo mismo todos los días y a nosotros también.

Al igual que tú, yo también caía en esta trampa porque basaba muchas de mis decisiones de esta forma y tampoco entendía por qué me iba mal.

A veces me preguntaba si era que cuando había decidido con la razón, debía haberlo hecho con el corazón, y viceversa.

Pensaba que el problema era que siempre lo hacía al revés.

Hasta que un día se me prendió el bombillo y reflexioné que quizá el conflicto estaba en:

No haber usado la razón y el corazón al mismo tiempo de forma consciente para tomar decisiones convenientes en temas de pareja.

Porque esto no se trata de usar sólo uno de los dos según te pegue la luna, la ansiedad o el despecho, sino de saber cómo gestionar ambos.

Imagínate que es como el agua tibia para ducharte.

A veces la pones más caliente si tienes más frío, o más fría si tienes calor.

O como sea que la pongas, pero así te conviene que funcionen la razón y el corazón.

Supongamos que la razón es el agua fría y el corazón es el agua caliente.

Pero, y aquí viene lo que te librará de caer en La Gran Trampa, para poner el agua tibia, necesitas una llave, ¿cierto?

Y este es el factor determinante que da una de las soluciones a este problema.

Esa tal llave es... La Objetividad.

LA OBJETIVIDAD COMO INTÉRPRETE

Para que nos entendamos...

La Objetividad te ayuda a regular en qué proporción debes ir considerando tus decisiones según qué tan emocional estás vs. qué tan lógica estás.

¿Recuerdas... el agua tibia un poquito más caliente o un poquito más fría según lo necesitas?

Pero también te ayuda a regular las proporciones de "ambas" según que tan emocional está la situación e interacción con el hombre que te gusta vs. lo tan lógica que pueda estar.

Me explico...

La Objetividad, tal como la llave que te permite qué tanto mezclar del agua fría con la caliente para ajustar la temperatura ideal para ese momento, es como un intérprete que permite que la razón y el corazón se entiendan cuando estás analizando lo que va ocurriendo con ese hombre que tanto te gusta.

A ver, y en general, porque esto te sirve para tomas de decisiones en otras áreas que no se limitan apenas a las de pareja.

Ser objetiva te ayuda a sentir que tienes lo pies sobre la tierra.

Lo que a su vez ayuda a que te sientas segura de ti misma porque sabes que te vas a estar adaptando de forma efectiva según vayan sucediendo las cosas.

Y que tus decisiones serán siempre las más convenientes porque sabrás cuándo poner el agua más fría si la cosa está muy caliente ;), o más caliente si estás como un bloque de hielo de lógica.

Fíjate que todo lo que has leído hasta ahora, y que repito varias veces en esta carta, parece de sentido común.

Tan de sentido común que hasta parece tonto o que no sea tan importante como en realidad lo es.

Tanto es así que después de atender uno a uno a cientos de mujeres, te puedo asegurar con todo el peso de mi experiencia, que la mayoría cae en esta "Gran Trampa".

Son raras las veces de los casos que he atendido, donde una mujer haya aplicado la objetividad a la hora de tomar decisiones con respecto a un hombre que le guste, siendo éste el punto de quiebre de casi todas.

Porque cuando tienes que tomar una decisión, no te conviene dejarte llevar como si fueses Heidy en los Alpes Suizos lanzándote al abismo del amor, confiando que abajo habrá un colchón de nubes que te ponga el tipo con el que sales para no herir tu corazón.

O que salte contigo vestido de Superman para agarrarte en plena caída y volar juntos románticamente hasta la habitación de tu casa.

No, no, no y no.

Osea, no.

Como tampoco puedes estar como un bloque de hielo haciendo cálculos de probabilidades y de factores de riesgo, cuando tienes a un tipo frente a ti que está siendo transparente, genuino, claro y bien intencionado contigo.

Menos aún te conviene estar tipo:

"Bueno... Hoy seré 50% lógica y 50% emocional".

Mija, es como lo del agua tibia...

A veces la tienes que poner más caliente y a veces más fría.

A veces te tocará ser más lógica, y otras, más emocional.

Pero ambas tienen que estar involucradas al 100%.

Es decir, 100% de tu razón y 100% de tu corazón.

Teniendo en cuenta por supuesto, que tu "objetividad" será la que regule que tanto mezcla de una y de la otra, según la temperatura que sea adecuada, ya no sólo para ti sino para conveniencia de ambos que se están conociendo, partiendo del hecho de que el hombre que te gusta y con quien estás saliendo, te esté dando señales claras de que no anda con juegos ni con rodeos.

Y atenta porque es aquí donde entra en juego el último factor que es crucial para lograr este nivel de capacidad de saber cómo, cuándo, dónde y para qué regular la temperatura del agua.

Es decir, de la fluctuación en tiempo real entre tu razón y tu corazón.

Entonces, sabiendo que la objetividad es la llave para regular ambas, este último factor crucial te permitirá para gestionar su proporcionalidad.

Y esto es lo que yo lo defino como adaptación.

ADAPTARTE PARA GANAR

Tu capacidad de adaptación te ayudará a tomar decisiones más acertadas según como todo se vaya desenvolviendo.

Siendo objetiva en todo momento y estando lista para adaptarte, será más fácil poner sobre la mesa tus prioridades entre lo que "te gustaría hacer" vs. lo que "te conviene y necesitas hacer".

Además, te darás cuenta que a veces tendrás que ser más lógica que emocional y viceversa, según tu situación actual, según la persona con la que sales y según como se vayan desarrollando los cosas.

No sé si te has dado cuenta pero hasta ahora no te he dicho puntualmente qué hacer y qué no hacer cuando te gusta un tipo.

Por ser hombre, sí que te puedo compartir un montón de cosas de lo que nos gusta y qué no nos gusta de las mujeres.

Y seguro hablaré de ello en otras cartas, que por cierto las podrás recibir en tu bandeja de entrada, suscribiéndote en mi página www.cuestionesdepareja.com.

Pero también sé que es muy importante para ti, ir desarrollando ese músculo de buscar soluciones y respuestas en tu interior y no tanto fuera de ti.

Y ese músculo sólo se entrena usándolo. Fuera 'e chinazo pa' los venezolanos :).

Incluso te puedo asegurar que muchas veces, más ayuda el saber qué estarías dispuesta a hacer por un buen hombre y qué no estarías dispuesta a hacer por muy bueno que sea, que el hecho de saber de nuestra parte qué cosas nos gustan y cuáles no.

No debes llevar a la mesa cosas que sólo estarías dispuesta a hacer o "decir que estarías dispuesta a hacer" por ese hombre que te gusta, cuando en realidad no te gustarían hacerlas.

Mientras más auténtica seas mejor.

Mientras más transparente seas mejor.

Pero no te lo digo como lo aconsejan allá afuera tipo cliché.

Me refiero al hecho de que te muestres como eres, sin más ni menos.

Que expongas lo que pretendes desde un principio y sin rodeos.

Esto tampoco significa que en tu primera cita luego de saludar al chico con el que estás saliendo, le digas que te quieres casar mañana y tener hijos pasado mañana.

Cuando te digo que seas transparente y auténtica, tampoco significa que te muestres vulnerable y que te desnudez delante del tipo, ni espiritual, ni mental y menos físicamente mija.

Se trata de que te muestres como eres, sin adornos, sin etiquetas, pero sin la sorberbia de que "es que yo soy así o asado".

Es decir, no te muestres con caretas que no te pondrías una vez casada con un hombre.

De hecho, esto me hace recordar cuando Ysabel y yo recién nos hicimos novios, me comentó que ella no era muy cariñosa o melosa.

¿Sabes? Estos gestos de acariciarse o andar caminando agarrados como si tuvieras pega loca en la mano y de estar abrazados todo el tiempo.

Ella simplemente fue genuina.

Y cuando me lo dijo, para mí fue genial porque a mí tampoco me gustaba tener a una mujer guindado como un llavero al lado mío.

Al final mija, resultamos ser lo contrario el uno con el otro en ese sentido.

Y desde 2008 nos encanta estar pegados para arriba y para abajo con mucha más ilusión y felicidad que la que teníamos cuando empezamos.

Lo que quiero que entiendas y aprendas de todo esto, es que todo se resume a ser tal y como te lo vengo comunicando en esta carta:

  • Objetiva.

  • Genuina.

  • Adaptable.

Como dicen los mexicanos: Sin miedo al éxito querida.

Besitos,

- Carlos

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